“Vamos a la Pauperiza”, me dijo mi hermano con esa sonrisa que sabe que no puedo resistir.
He jugado Magic: The Gathering desde que tengo memoria. Literalmente. Si busco en mis recuerdos más antiguos, el juego siempre ha estado ahí, como un hilo constante en mi vida. Sin embargo, hace un tiempo lo dejé. Commander nunca terminó de convencerme y, como les pasa a muchos jugadores, llegué a uno de esos bajones donde simplemente te alejas.
Pero esta vez fue diferente. No sé si fue la necesidad de pasar tiempo con mi hermano, las ganas de volver a viajar juntos, el deseo de un respiro en medio de una rutina de lunes a lunes, o simplemente que no lo pensé demasiado. El caso es que dije que sí.
Un viernes por la tarde salimos de Cuenca rumbo a Guayaquil: mi hermano, Roman y yo. Dos cuencanos y un alemán listos para vivir una aventura magiquera. Juan Pa, Carry, Dome y Daniel nos encontrarían allá el día siguiente.
Roman, el viajero eterno de MTG
El viaje fue tranquilo y delicioso. Durante casi toda la carretera no hablamos de otra cosa que no fuera Magic. Roman es una enciclopedia viva del juego. Ha estado en Madrid, Las Vegas, Barcelona, Alemania… ha jugado torneos grandes, conocido pros, discutido reglas complejas y vivido historias que parecen sacadas de una película.
Escucharlo era fascinante. Y lo más bonito fue que, a pesar de toda su experiencia, se sentó con nosotros como uno más, interesado en nuestras propias anécdotas, por más modestas que fueran. Especialmente las de mi hermano, que conocía a casi todos los jugadores que nos íbamos a enfrentar. Viajar con alguien así es un privilegio.
La Pauperiza
El evento estaba bien organizado. El lugar era cómodo, con aire acondicionado (un detalle que en Guayaquil se agradece en el alma). Personalmente empecé fuerte: gané los dos primeros rounds con confianza y buena toma de decisiones. El tercero fue mucho más complicado; me enfrenté a un Jund Wildfire que tenía respuesta para todo. Tras el sideboard, simplemente no encontré la forma de frenar su ritmo.

El cuarto round fue especial. Me tocó contra Juan Pa, otro de los panas que viajó con nosotros. Jugar contra un amigo siempre tiene otra sazón. Sabía que si él ganaba pasaba directo al Top 8, y eso, paradójicamente, me quitó presión. Disfruté cada turno. La partida llegó a tiempo extra y, aunque intenté arañar el empate, Juan Pa se quedó a solo un punto de vida. Fue una de las partidas que más disfruté en mucho tiempo.

Al final, solo Juan Pa clasificó al Top 8. Jugó como un guerrero y terminó en el tercer lugar del torneo. Verlo pelear ahí arriba nos llenó de orgullo a todos.

El resto del equipo (Niko, Carry, Roman y yo) terminamos con 2 victorias y 3 derrotas. Daniel brilló al vencer a Roman (algo que, siendo honestos, ya es un logro épico). Nos faltó práctica y confianza en los decks, pero nadie se fue triste. Habíamos ido a disfrutar, y eso lo logramos.
Una mención especial para La Dome quien vino a acompañarnos, nos surtió de dulce, risas y muy muy buena onda. Se hizo amiga de un niño y jugó switch, leyó y nunca se quejó de que nosotros estuvieramos jugando Magic todo el fucking tiempo. Eres lo máximo.
Puedes ver los resultados y decklist aquí: https://www.mtggoldfish.com/tournament/pauperiza#paper
La noche del draft y el sellado de despedida
Después del torneo, entre risas y cero control de impulsos, terminamos comprando un Play Booster de TMNT para draftear en el Airbnb. Cansados como estábamos, el draft no se sintió como una obligación, sino como un descanso. Pedimos comida, abrimos bielas y esa noche se vivió el primer draft de TMNT hecho por cuencanos… en Guayaquil.

Tuve la suerte de armar un Orzhov Ninjas brutal. Con un par de bombas y una curva muy sólida, logré llevarme el draft. Fue una noche inolvidable.
Al día siguiente cerramos el viaje con un Sealed del mismo set. No me fue tan bien como en el draft, pero ver a Niko, Roman y Juan Pa llegar al Top 4 fue la cereza del pastel. Comimos (un encebollado bastante cuestionable), recogimos premios y emprendimos el regreso a Cuenca.

Lo que realmente importa
Volver a casa fue extraño. Llevaba meses refunfuñando sobre el estado actual de Magic. La verdad es que ya no me sentía identificado con la dirección que ha tomado el juego. Pero este viaje me recordó algo que había olvidado por completo:
No hay Magic sin el “Gathering”.
La verdadera magia siempre fue reunirnos con los panas, compartir cartas, pensar estrategias, celebrar las victorias y aprender de las derrotas. Viajar juntos, reírnos, comer mal, dormir poco y crear recuerdos. Eso es lo que me enamoró del juego cuando era niño, y eso es lo que volvió a nacer en mí este fin de semana.
Por eso vuelvo al Magic, pero con mayor claridad y honestidad:
- No me gusta Commander.
- Amo el Duelo, el Sealed y los Drafts.
- Y sobre todo, estoy dispuesto a armar maletas cada vez que mis panas digan: “Vamos a jugar”.
Las 3 cosas que ahora quedan muy claras:
- ✅ Necesitamos designar un fotógrafo oficial para el próximo viaje porque nuestra recopilación de fotos esta limitada. Todos pensabamos en Magic jaja
- ✅ El amor por Magic ha vuelto a nacer en mí, pero de una forma más madura y consciente.
- ✅ Nunca te pierdas la oportunidad de viajar para jugar con tus panas. Eso es lo que realmente importa.


